Prólogo Raúl Orozco del libro Güegüense mío y otros versos

Por Raúl Orozco (1988)

Poeta Raúl Orozco

Poeta Raúl Orozco

A Lolo Morales confieso que hasta hace muy poco tiempo, no lo conocía. Nos encontramos una noche en casa de un amigo común y como estábamos hablando, entre otras cosas, de poesía, me enseño unos textos, que me dijo, eran sus poemas. Comencé a leerlos y bruscamente, me salto una revelación de Morales. Nunca se me había ocurrido, y hasta donde se, a nadie antes, encontrar que una de las formas de Dios, es el Güegüense. El poema que aludo, finaliza diciendo:

¨Macho ratón. Jaguar y serpiente.
¡Es el! ¡Es el, que baila enmascarado!

El prólogo, afirma Jorge Luis Borges, cuando son propicios los astros, no es una forma subalterna del brindis; es una especie lateral de la crítica y es en esa vena que vamos a examinar los poemas de Lolo Morales, contenidos en Güegüense mío y otros versos. Como quiera que se vea, los poetas, conscientes de la importancia de la obra literaria en el desarrollo social, no han eludido el compromiso y han puesto al desnudo, con valores estéticos diversos, las anomalías de la sociedad en que vive. El destino americano, tal y como se percibe actualmente, en esta pretendida aldea global, es cantado amargamente por Morales:

¨Los intocables hijos de
De Lautaro, Caupolicán,
Cuatémoc y Diriangén,
Somos hoy,
La más castigada familia
De los pobres del planeta¨.

Y no es casualidad que una de las dos únicas secciones del Libro de Morales se titule ¨De la patria y otros rencores¨. En un tiempo en que parece una herejía escribir poemas que hablen de nuestra situación, el poeta se duele de la Nicaragua en que le toca vivir. Chureca, tituló a un poema que termina con una tierna anáfora, casi un llanto:

¨Y pateada y escupida
Azotada, mordida,
Así te tienen, Ay, nicaragua,
Niña de bronce,
Niña de oro,
Niña de mis ojos.¨

Este libro de apenas un poco más de una treintena de poemas, – un opúsculo, más bien – trata de ofrecernos chispazos, vislumbres de las intuiciones que dan sentido a la vida del poeta y que el trata de expresárnoslas en el contexto de su clase, de su nacionalidad, y por supuesto, de su época. Y ese deseo de expresarse genera tensiones contradictorias que lo hacen sentirse como un tránsfuga: o se es poeta y como tal se asume una actitud de lucha en defensa de principios trascendentes, o se es empresario y que el resto solo sea literatura.; de esas tensiones provienen sus preguntas que no solamente son retoricas al uso:

¨ ¿Por qué habría de temer
La excomunión de una sociedad
Dual, y por los mismo, hipócrita?¨

Esta escrita la denuncia y escrita queda y Morales afirma que sólo su vida, los resultados de su vida tienen derecho a excomulgarle:

Pasión  y amor te he dado
Vida mía -; si todavía
te debo algo y quieres vengarte:
Sólo tú tienes derecho a excomulgarme.

La otra sección de Güegüense mío y otros versos, titulada ¨Amores y revelaciones¨, declara amores eróticos, filiales y conyugales, por una parte y por la otra, nos remite a a las experiencias íntimas del autor con su trascendencia. En ella podemos encontrar vestigios varios de Budismo, Cristianismo, Yoga y otras expresiones que nos informan del paso del poeta por diversas etapas espirituales en lo que va de su paso por el mundo. A su necesaria pasión de amar ¨sin importar ser amado ni destruido¨, adjunta un certificado de depósito en la más alta y lejana financiera de las galaxias infinitas¨. O en sus experiencias cargadas de misticismo, se remonta en su mente hacia lo innombrable:

¨Y en insondables
y oscuras noches
llego hasta los confines
de lo desconocido¨

O: ¨Me redimen cien batallas / celestes y esferas de pasión / y gloria me han cobijado¨. En estos versos, a diferencia de los anteriores, nos encontramos con un ¨trovar cerrado¨, con una comunicación difícil – no incomprensible – que manifiesta lo que ya conocemos por la experiencia de siglos de poesía: cuando el poeta se enfrenta con los misterios del universo, no le queda sino el estupor, la mudez.

Nuestro amigo tiene entre otras cosas, reminiscencias claras de sus lecturas de Rubén, de Vallejo, de Neruda y, por supuesto de los poetas nicaragüenses que de alguna manera tiene que ver con su quehacer actual, influencia que se observa en algunas precisiones.

¨Y por eso hoy me fui solo
Bajo esta noche, para escapar
De ti. Hiriente. Incomprensible¨.

Con Güegüense mío y otros versos, entra en la bibliografía nicaragüense Lolo Morales y el vasto tiempo y la historia en él escrita, nos informarán de la suerte de éstos y de los demás versos que escriba.

Raúl Orozco
Mayo 20 de 1998

Portada del libro Güegüense mío y otros versos

Contraportada del libro Güegüense mío y otros versos

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